31/10/11

Apología del terror y del asesinato con Gadafi

Las imágenes y el lenguaje del linchamiento y asesinato del dictador libio son un compendio de apología de terrorismo y del asesinato.
El diario ensalza la barbarie y justifica la injusticia de los más bajos instintos de la destrucción masiva.
Es la doble moral de la Inquisición y del jesuítico "el fin justifica los medios". El rasero es distinto cuando mata y destruye el poderoso explotador, al que hay que glorificar y justificar, tildándole  como máximo de mal necesario, a cuando lo hace el explotado y la población oprimida y trabajadora, que se convierte en una acción vil y deleznable propia de bandas de asesinos a sueldo sin lugar en el sol burgués.
Se presenta a Omran Shaban al modo James Bond, pero en Libia no se trata de la película bianual de glamour i efectos especiales.
"El miliciano que saltó sobre Gadafi, mientras muestra las armas del dictador". "Omran enseña los trofeos con una mueca de orgullo y una tenue sonrisa". "Yo capturé a Gadafi". "Cuatro rebeldes relatan a EL PAÍS cómo descubrieron y apresaron al dictador libio en una alcantarilla de Sirte. "Cuando le vi gateando, pensé: '¿cómo el rey de reyes podía estar ahí como una rata?". "Otro recuerda cómo le apuntó, mientras Gadafi decía: "¿Qué pasa? ¿Qué pasa?". "Como trofeo guardan la pistola de oro del sátrapa. Se la quitaron antes del linchamiento".
Las expresiones del relato de Juan Miguel Muñoz son ignominiosas, la edición es pura apología de la violencia del terror.
Las imágenes demuestran que los gobiernos imperiales de la OTAN que han terminado con el dictador libio no son un ápice mejores que la barbarie del sátrapa, son peores.

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